Una multitud le reclamó al Gobierno que cumpla con la ley de financiamiento universitario

Si la primera marcha federal universitaria fue frente al Congreso para reclamar una ley de financiamiento, la cuarta movilización se plantó su escenario ante la Casa Rosada para exigirle a Javier Milei que cumpla la norma de una vez por todas. Un mar de personas se congregó este martes en la Plaza de Mayo y sobre la avenida de Mayo hasta las cercanías del Palacio Legislativo –y en plazas y avenidas de distintos puntos del país– para insistirle al gobierno libertario que acate la norma que dos veces votó el Parlamento el año pasado.
“Menos cascadas y más educación”, pintaron con aerosol dos jóvenes en una valla que miraba al Congreso. Metros más allá, el cartel de cartón que sostenía un alumno universitario con guardapolvo de investigador también hacía referencia al jefe de Gabinete: “Que renuncie Adorni, no mis profesores. Embargo a Adorni para pagar a los docentes”. Otra cartulina decía: “Milei te mea la espalda y te dice que llueve”. La creatividad de los manifestantes se repitió a lo largo de la gran columna que conecta los dos poderes del Estado: una señora levantaba la cabeza de un león de goma espuma con el nombre del Presidente y desde un camión de la izquierda le cantaban al ministro coordinador: “Si te gustan las cascadas andate de vacaciones / presentá ya la renuncia y andate a Misiones”.
Llegando a la Plaza de Mayo, varios pasacalles marcaron la consigna principal de la movilización: “Milei cumplí la ley”. Firmaron el Consejo Interuniversitario Nacional (CIN), el frente sindical de docentes y no docentes, y los estudiantes nucleados en la Federación Universitaria Argentina (FUA). La entente suscribió un documento conjunto en el que denunció a Milei por violar la democracia: apuntaron que el Gobierno lleva 203 días sin cumplir la ley de Financiamiento, votada en dos oportunidades por el Congreso, y que ahora está en manos de la Corte Suprema. La comunidad universitaria le reclamó desde la Plaza de Mayo al máximo tribunal que le ordene al Ejecutivo cumplir con la ley.
“Yo estoy haciendo las prácticas en el Bocalandro y necesito pasaje de bondi para ir al hospital y también para la universidad. Está todo mal”, graficó Gregorio Reynoso, alumno de la carrera de Producción de Bioimágenes en la Universidad Nacional de José C. Paz (UNPAZ). “Espero que el financiamiento se haga de una buena vez. Hay que salir de casa, unirse y luchar en contra de lo que está pasando”, planteó Carolina, alumna de la Universidad Nacional de Hurlingham (UNAHUR).
Mientras el CIN exigió el año pasado que el presupuesto universitario alcance los $7,3 billones, Milei estipuló fondos por $4,7 billones. Este lunes se supo de un recorte en 5000 millones de pesos para obras de infraestructura. El documento del frente universitario cuantifica el daño de la motosierra libertaria con precisión: las transferencias a las universidades nacionales registraron una caída real acumulada del 45,6% entre 2023 y 2026, y los gastos de funcionamiento no superaron en ningún mes el 64% del valor que tenían en enero de 2023.
Traducido en tiempo, el sistema universitario perdió el equivalente a casi nueve meses de transferencias durante la gestión actual. En materia salarial, el derrumbe es todavía más gráfico: con una inflación acumulada del 293,3% frente a incrementos salariales del 147,3%, los docentes universitarios perdieron el equivalente a 10,9 salarios en el período, y hoy cobran lo que el comunicado llama “el nivel más bajo de los últimos 23 años” y los sueldos más bajos de toda América Latina.
El capítulo estudiantil no es menos severo. Las Becas Progresar permanecen congeladas y perdieron gran parte de su poder adquisitivo frente a la inflación; las Becas Estratégicas Manuel Belgrano atraviesan una “situación de incertidumbre y desfinanciamiento”; y las becas de vocaciones científicas (EVC) están directamente suspendidas. El documento advierte que el efecto de ese desmantelamiento no es abstracto: las políticas de acompañamiento económico, dice la declaración, “expulsan estudiantes del sistema universitario, profundizan las desigualdades sociales y ponen en riesgo la posibilidad de que miles de jóvenes puedan continuar sus estudios”.

Si la primera marcha sumó a unas 500.000 personas solo en CABA y las siguiente unas 250.000, la masividad de la cuarta movilización quedó marcada por un dato que aportaron los organizadores a elDiarioAR: “Fue muy grande porque la columna sin cortarse llegaba, sobre Avenida de Mayo, desde la Plaza de Mayo hasta el comienzo de la Plaza Congreso”. Desde la UBA aportaron a este diario la cifra de 600.000 personas solo en la Ciudad y un millón en todo el país. Fuentes policiales evitaron precisar una cifra “para no meterse en problemas”. Hubo columnas multitudinarias en Rosario, Córdoba, Mar del Plata, Mendoza.
“Abrazamos a los más de un millón y medio de personas que a lo largo y ancho de la Argentina que hoy se abraza a la universidad pública”, sostuvo desde el escenario montado a la altura de la Pirámide de Mayo el titular del CIN, Franco Bartolacci, rector de la Universidad Nacional de Rosario. “No vamos a ser la generación que ve cómo se apaga sin más la potencia del sistema universitario argentino ni que deje morir sin más la universidad pública”, afirmó.
Numeros más o números menos, la movilización fue masiva por la transversalidad de la convocatoria. “Milei nos convocó a marchar cuando ajustó a las universidades y cuando nos llama ñoquis”, cuestionó Bettina, docente universitaria que cobra $300.000 por una cátedra que tienen hace 15 años. Entre la gente se combinaron desde jóvenes de 16 años que están en colegios que dependen de la UBA como el Nacional hasta jubilados que participan cada miércoles en los abrazos al Congreso que reprime el Gobierno.
Esta vez el protocolo antipiquetes de Patricia Bullrich y la ministra Alejandra Monteoliva quedó impotente ante la manifestación. Hubo también columnas de sectores externos a la universidad como la CGT, el Frente de Sindicatos Unidos (FreSU), que agrupa a más de 140 gremios como ATE, UOM, aceiteros y aeronáuticos, o dirigentes políticos como el gobernador Axel Kicillof.
“Nos dicen que es una marcha política, y yo les digo que sí. Al fin y al cabo, todo es política. No sé si el Gobierno nos va a escuchar. Tendremos que seguir acá si esto no cambia”, enfatizó José Peralta, trabajador no-docente en Exactas. La cuarta marcha federal cerró frente a la Casa Rosada y ahora la pelota quedó en la cancha de la Corte Suprema. La comunidad universitaria marchó cuatro veces, el Congreso votó dos veces, y la Justicia federal ordenó dos veces el cumplimiento de la ley. El Gobierno ignoró cada uno de esos mandatos. Este martes la plaza y la calle le dijeron a Milei que ya no le queda otra que acatar la ley.

En nuestra ciudad, la manifestación se realizó a las puertas del flamante Centro Universitario.
(El Diario Ar). (12-05-26).



