LA DORREGO

Tras 4 años de retrocesos, el primer desafío será volver a incluir

POR CARLOS MADERA MURGUI (*)

Asistimos, por estas horas, a los albores de un nuevo ciclo de gobiernos, ya que coinciden en nuestra provincia de Buenos Aires la renovación de todos los niveles. Preocupantes diagnósticos para lo que se debe hacer, lo que vendrá e, incluso, lo que queda. Más allá de versiones periféricas no adentradas específicamente en lo económico, como ítem exclusivo de la marcha del país, y aunque la restricción en la compra de divisas o derechos de exportación aparezcan como más importantes que las modificaciones históricas en libertades individuales o transformaciones sociales inéditas que llevan hoy mismo a las inexactitudes propias de la negación. O lo que taxativamente nos indican los índices de pobreza, un karma con valores obscenos del cual los salientes no se hacen cargo, o el poder adquisitivo del salario de un trabajador, o de los benditos medicamentos de los jubilados y sus magras remuneraciones y sus continuos y dolorosos padeceres y los que entran tras que no tendrán tarea, deben desde ahora, escuchar de la troupe esbirra , que nada dijo en cuatro años, condicionamientos y amenazas varias. Lo que supimos elegir y lo que supieron estar dejando, en términos globales y de conjunto, es sencillamente lo que priva, lo que nos hace sufrir a diario. Muy pocas personas, insisto en términos colectivos, podrán no esperar con marcada algarabía la irrupción de nuevas autoridades, por ser nuevas, pero al mismo tiempo, por distintas, y que marcan una renovada esperanza, por encima de la preferencia partidaria de cada uno de sus permanentes adherentes ideológicos. Porque lo que también es innegable, que quienes adhirieron a los que se van,( no todos) también lo sufrieron a la par del resto.

La oligarquía, según concepción de Aristóteles, es un gobierno de pocos en interés de ellos mismos. Algo más actual observa que se trata del control del Estado por una elite excluyente, que representa el dominio de una clase o sector de intereses socioeconómicos.

El retroceso de estos cuatro años, en el vivir de la mayoría de la gente, va costar revertir sin nuevos y renovados y consecuentes esfuerzos, siempre, inexorablemente, en los sectores de clase media y más profundo aún en los de menores posibilidades, donde es absurdo pretender explicaciones como las que se intentaron, que marcan el derrumbe en el avance de los últimos años de sus derechos y forma de vida, para edificar bases de sometimiento en lo económico, de represión continua en lo ideológico/libertario , justicia a la medida y tratar de hacernos creer que es imposible vivir mejor y ni siquiera intentarlo. Además de seguir insistiendo con que las cosas las hicieron bien.

El miedo al conflicto restringe de manera severa el espacio de la libertad. Los procesos de comportamiento político no son lineales, ni mucho menos neutrales. Algunos espacios políticos no pueden explicar, su actual pobreza ideológica, atribuible a una simple acumulación de errores dirigenciales, como lo ha hecho la UCR, en el más bochornoso período, de travestismo ideólogico que haya sufrido el centenario partido. Es el vaciamiento de la arena del conflicto lo que los puso en ese lugar. Y no sólo a ellos, la obsesión del consenso deliberadamente reinterpretado ante la sociedad, la falsa idea de que la política es un espacio puramente confrontativo, donde se ausenta la dimensión del poder, de lo importante. La democracia reducida a un sistema de derechos individuales, de las buenas conciencias y no en las relaciones de fuerza que los habilitan o los frustran, la quieren encuadrar en una apócrifa ética de la responsabilidad que termina circunscripta en no hacer olas para no convocar a los riesgos del mal visto enfrentamiento. Hemos aprendido a esta altura que quienes dicen querer cambiar el presente y por ende el futuro, no son nada sin el poder que puede, (seguro que existen otros que pueden más), sin ello es materialmente imposible y menos aún sin un rumbo político. Los fortalecimientos de los ámbitos políticos, contribuyen al espacio como cultivo de libertad.

Sin esto último, supone lo transitorio, lo fluctuante, de comportamientos políticos y electorales, como atributo medular en el modernismo vacuo que vaticina la nunca conciliada nueva política.

Las gentes, “eso que llaman pueblo” frase de Baltasar Hidalgo de Cisneros, ha elegido de una forma, a pesar de las manifestaciones, destempladas inmediatamente o más educadas ahora, del Señor Presidente saliente, que insiste en un orden que no contempla a las personas y que parece haber gobernado otro país. Siempre se trató de distanciar a quien trata al menos de igualar situaciones o condiciones parecidas a las disfrutadas por ellos, producto de la ambición ingénita de cualquier individuo que trabaje y piense en mejorar como vivir. El comportamiento humano modelizado en los nuevos tiempos supone un individuo egoísta, maximizador de sus opciones. “No es la benevolencia del carnicero, o del panadero la que nos procura el alimento, sino la consideración de su propio interés,” define Adam Smith. Preocupa enormemente la in solidaridad, y no me refiero a dar por dar, sino a oportunidades , a la disputa hacia una igualdad, que no trata de quitarle nada a nadie, sino incorporar pares a posibilidades como hemos tenido los más. Dentro de esa mezquindad manifiesta la discordia mana intolerancia, desde ella cualquiera pontifica sin pulpito. Para ponerse en el lugar del otro hay que salirse de uno aunque sea incómodo, empatía que le dicen. Muchos de nosotros deberíamos vivir un mes como excluidos para sentir lo que es ser nadie, con la promesa de que será para siempre. No se puede, mejor expresado no se debe hablar de algo que no se conoce, parece que si saben de rótulos, aunque del resto hablan por boca de ganso. La Argentina responde históricamente a movilidad social ascendente, conviviendo con mejores y peores épocas con sectores totalmente adversos, de creencias e ideas totalmente disímiles, las cuales tienen que necesariamente en algún momento confrontar. Es allí, donde los gobernantes balancean posibilidades y situaciones de vida en rebaño, democráticamente, como lo funesto que concluimos por estos días inclusive y que obviamente y de acuerdo a su impacto y poder en todos los ámbitos condiciona hasta las posibles soluciones de graves problemas que ellos mismos generaron. Nadie podrá romper la esperanza, nadie se apropia de lo innato.

Estas cosas tiene la política de diferenciarse de la economía, no perdamos la oportunidad y festejemos la igualdad e impulsemos la democracia, nuestro único reaseguro. Vivimos hechos inmensamente importantes para futuras generaciones, nada es más substancial que el progreso de mayor cantidad de personas.

Eso convierte a una sociedad en justa, nada menos, estamos nuevamente en camino, nadie dijo que fuera fácil ni tolerable para muchos.

Hay cosas que no son serias, por más que se cambie el lugar de mirarlas. Las libertades que gozan y que critican y que todos supimos conseguir, y que contiene la democracia, les permitió jugar en un equipo que no les calza. Nada mejor que la incoherencia como carta de presentación para dejar de ser tenido en cuenta.

(*) PERIODISTA DE LA DORREGO.

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