La ciudad

Manu Esperanza, nueva Paisana Flor, a LA DORREGO: “Todavía no lo puedo creer”

En representación del Centro Educativo para la Producción Total Nº 35 de Aparicio, Manuela Esperanza fue elegida Paisana Flor de la 60ª Fiesta Provincial de las Llanuras.

Acompañada por su madre, Silvia Brusa, Manu visitó los estudios de LA DORREGO y recordó que decidió participar durante las denominadas visitas de familia del establecimiento educativo.

“Desde el primer día me apoyaron, la intención era representarlos, pero nunca me imaginé llegar a esto. Me gusta mucho y, sobre todo, es un orgullo representar a la Peña Nativista”, dijo.

“No pensaba en ser elegida y pensé como subo bajo (del escenario). Mi expectativa pasaba sólo por participar como experiencia. Aún hoy no lo puedo creer”, admitió.

Dijo que es consciente de que tiene un intenso año por delante, ya que participará de los distintos encuentros tradicionalistas que se organicen en la región hasta octubre de 2020. Este sábado, por ejemplo, la Peña viajará a San Cayetano.

La nota completa, en la parte superior de este post.

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Un comentario

  1. El palco armado en el lugar de siempre, sólo que esta vez con una bandera de don Atahualpa Yupanqui colgada justo enfrente, en la esquina, cómo incentivando el desempeño del escenario.
    Pasaron casi 30 años desde la última vez que pude asistir al desfile. En aquella oportunidad oficiaban de payadores El enorme Roberto Ayrala con un infalible y eterno José Curbelo.
    Por entonces, quedó impregnada mí retina con el vasco Cocho Izaguirre, un gaucho que se vestía de gaucho los 365 días del año, que hacía desfilar a su tropilla como nadie. Conseguía pararla perfectamente alineada y luego con un silbido sencillo pero eficaz, se daban vuelta todos los caballos quedando nuevamente alineados como una prolija formación militar de frente al palco. Un efímero momento, los ojos de aquel paisano se llenaban de agradecimiento y admiración al recibir esas coplas siempre atinadas y poéticas de los payadores. Un sutil premio para esos sacrificados hombres de trabajo, reconocimiento y un poco de exposición, pequeña vanidad dibujada en su sonrisa.
    Hoy la velocidad y la eficiencia parecen ser más importantes que los propios protagonistas, incluso los hombres de a caballo no siempre esperan qué los payadores concluyan su décima, tuve esa sensación que dejaban a alguien hablando con la palabra en la boca, sólo que esta vez son gente a caballo y del otro lado humildes aspirantes a payadores. Luego un señor con micrófono inalámbrico caminaba prácticamente pisando la bosta de los caballos, en constante autorreferencia de sus relaciones y amistades que no entendí. Una gran semejanza a un cumpleaños de 15, cuando el padre se quiebra hablando de nacimiento de su hija. Cómo olvidar al enorme Gancho Pía.
    Luis Acosta García, fue un gran pionero payador dorreguense, de trascendencia nacional, qué cantaba cosas que identificaban a aquellos trabajadores rurales de entonces, fue perseguido por el oficialismo. Jamás claudico en sus creencias, sus ideales ni sus convicciones. Los jóvenes payadores deberían intentar leer a los viejos creadores. Quizás esa podría ser una buena forma de mantener las tradiciones.
    La música se manifestó de a cuentagotas, al menos en los cuatro días que pude estar, escuché algo de “Los Chaza”, el grupo local “DeMarco, Terrón Dimarco”, para cerrar la fiesta con musicalidad los grupos de Quique Agesta, con algunos de sus alumnos. Con la plaza prácticamente vacía.
    El único que repitió incontadas veces qué se trataba de la fiesta número 60 fue el locutor presentador.
    Perdón don Atahualpa Yupanqui.

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