MARTA ALICIA DI PAOLO HARMSEN / DORREGUENSE / DETENIDA-DESAPARECIDA

Por Fabián Enzo Barda
Marta Alicia Di Paolo Harmsen nació en Coronel Dorrego el 12 de agosto de 1952. Era hija de Guillermina Harmsen y José Roberto Di Paolo.
El trabajo de “Cacho”, su padre —como lo conocía la extensa familia Di Paolo de Dorrego—, la llevó a radicarse en distintas ciudades, como Punta Alta, la Capital Federal (actual CABA) y Mar del Plata. En esta última transitó sus años de adolescencia e inició su militancia política. Cursó sus estudios secundarios en el Colegio Nacional Mariano Moreno.
Allí conoció a Luis Eduardo Caballero, estudiante de Derecho, con quien compartía la militancia política.
En 1976 se radicó con su compañero en La Plata. Ingresó a la Facultad de Arquitectura. Militó primero en la JUP (Juventud Universitaria Peronista) y luego en Montoneros. Dentro de esa organización era conocida como Susana, Nora o Chichi.
En mayo de 1977, Marta y su esposo, Luis Eduardo Caballero, fueron secuestrados. Ambos continúan desaparecidos.
Eran dos las hermanas Di Paolo: Marta Alicia y María Delia, quien vive en Mar del Plata. Esta última también fue víctima del terrorismo de Estado, ya que estuvo detenida. Durante mucho tiempo, los familiares radicados en Dorrego creyeron que ambas estaban desaparecidas.
Existe una anécdota que pudo haber terminado en tragedia. Tenían una prima, también llamada Marta, nacida en Dorrego, que trabajaba en el Correo de Bahía Blanca. Fue seguida por militares a plena luz del día. Logró ingresar al edificio del Correo, en calle Moreno —donde también funciona Radio Nacional Bahía Blanca—, y el jefe del lugar salió a averiguar qué buscaban. En realidad, estaban buscando a la otra Marta Di Paolo, quien para ese entonces ya se encontraba en La Plata.
La ciudad de La Plata, capital de la provincia de Buenos Aires y uno de los centros universitarios más importantes de América Latina, fue uno de los objetivos prioritarios del terrorismo de Estado.
La represión paraestatal contra la Universidad Nacional de La Plata se inició el 8 de octubre de 1974 con el homicidio de Carlos Miguel y Rodolfo Achem. Fue un día trágico, no solo por el asesinato de los dos estudiantes, sino también porque se dispuso la clausura de la actividad universitaria por parte del ministro de Educación, Oscar Ivanissevich, el silenciamiento de LR11 (Radio Universidad) y la renuncia masiva de funcionarios de la UNLP.
En marzo de 1976, la Universidad fue intervenida por el capitán de navío Luis Saccone y, desde octubre de ese mismo año, por Guillermo Gallo como rector. A partir de entonces se implementaron medidas de estricto control represivo y de desaliento para el estudiantado: restricciones en el ingreso, aumento de aranceles administrativos, cupos por carrera y prohibición de actividades políticas y gremiales.
Una de las consecuencias fue la caída de la matrícula: de 13.000 ingresantes en 1975 a 4.800 en 1983, último año de la dictadura. Como dato comparativo, en 2026 la UNLP cuenta con 38.000 ingresantes, en un país con una oferta de educación superior mucho más amplia y federal.
De acuerdo con la CONADEP, el 21 % de los desaparecidos y asesinados eran estudiantes, siendo este porcentaje aún mayor en la ciudad de La Plata. Por ejemplo, en el denominado “Circuito Camps”, el 63 % de las víctimas que pasaron por los centros clandestinos de detención “Comisaría Quinta”, “Brigada de Investigaciones de La Plata” y “Destacamento Arana” pertenecían a la Universidad Nacional de La Plata.
Marta Alicia y Luis Eduardo pasaron por otro de los centros clandestinos de detención de triste notoriedad en las afueras de La Plata, conocido como “La Cacha”. También estuvieron en la ESMA.
“La Cacha” funcionó en las antiguas instalaciones de LS11 Radio Provincia, ubicadas en Avenida 53 y Ruta Provincial N.º 36, en terrenos del Servicio Penitenciario Bonaerense, lindantes con la Unidad Carcelaria N.º 1 de Lisandro Olmos. Operó desde fines de 1976 hasta noviembre de 1978 y estuvo a cargo del Destacamento 101 de Inteligencia del Ejército, con participación del Servicio Penitenciario bonaerense, la Armada y el Ejército. Allí permanecieron detenidas ilegalmente más de 250 personas.
El nombre “La Cacha” es una apócope de “Cachavacha”, personaje creado por Manuel García Ferré.
La ESMA fue el mayor centro clandestino de detención de la última dictadura militar. Por allí pasaron cerca de cinco mil secuestrados. Muchos fueron torturados y mantenidos en condiciones infrahumanas, para luego ser asesinados de diversas maneras: desde fusilamientos hasta inyecciones letales, o mediante los llamados “vuelos de la muerte”, en los que se les aplicaba anestesia —denominada por los represores “pentonaval”— antes de arrojarlos vivos al Río de la Plata o al mar.
El caso de la dorreguense Marta Alicia Di Paolo Harmsen pudo reconstruirse a partir de los Juicios por la Verdad, mediante testimonios de sobrevivientes de la ESMA y de “La Cacha”. Su caso está incluido en la Causa N.º 3398/12, cuya sentencia fue dictada en diciembre de 2014.
En dicha causa fue imputado Miguel Ángel Amigo, en su carácter de capitán de Caballería con aptitud especial de inteligencia del Destacamento 101. Se determinó que formó parte de un aparato organizado de poder que privó ilegalmente de la libertad y aplicó tormentos.
La sentencia concluye que Amigo intervino como autor mediato —mediante la utilización de un aparato organizado de poder (art. 45 del Código Penal)— en los delitos de privación ilegal de la libertad agravada y aplicación de tormentos a perseguidos políticos, reiterados en múltiples oportunidades y en concurso real, conforme a los artículos 144 bis, 144 ter y 55 del Código Penal vigente al momento de los hechos.
Agradecimientos: al Dr. Fernando Dimatz, Adriana Di Paolo y Lucía Gandolfi Ottavianelli por sus testimonios y aporte documental.
02-04-26



