La Región

Cosecha de cebada: aseguran que en nuestro distrito “hubo rindes excepcionales”

El ingeniero agrónomo Fidel Cortese definió a la cosecha de cebada como “muy buena”, en una entrevista que tuvo lugar en el diario La Voz del Pueblo de Tres Arroyos. De acuerdo a estimaciones de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, el volumen obtenido de cebada en el país es de 5,4 millones de toneladas y el rinde promedio fue de 4660 kilos por hectárea.

En su análisis, dijo que “la particularidad a mi criterio que tuvo la cosecha es que rindieron muy bien los campos profundos, de la costa, que eso es habitual que pase; pero también rindieron de una manera superlativa los campos con menos perfil de suelo, con más tosca, normalmente con menor régimen de precipitaciones, todo lo que es el sudoeste de Buenos Aires, aledaño a Bahía Blanca, Coronel Dorrego. Hubo rindes excepcionales”.

Se trata de zonas que “suelen estar bastante por debajo del área costera de Tres Arroyos, El Carretero, San Cayetano. Y esta vez los rindes estuvieron a la par en todas las zonas por igual. Tanto en nuestra región como en el norte de la provincia de Buenos Aires”.

Realizó una observación sobre los efectos de heladas. “Cayó un poquito el rinde, por este motivo, en el área de mar y sierras. Necochea, Tandil, Olavarría, Azul. Igual fueron buenos, pero no los que tienen habitualmente que son excelentes”. También sufrieron algunos perjuicios “campos hacia el lado de Coronel Suárez, Bordenave, Pigüé. Los bajos de toda la zona serrana”.

El rinde promedio en Tres Arroyos y distritos vecinos se ubicó sobre el indicador general nacional. “Es difícil escuchar lotes por debajo de los 5000 kilos, desde el puerto de Bahía Blanca hasta pasando San Cayetano, Chaves. Algún lote pudo haber tenido un problema por anegamiento, pero son situaciones muy específicas. El promedio zonal tiene que estar cercano por lo menos a 5400 kilos”, observó.

Al obtener rindes tan altos, se registra un impacto en el nivel de proteína. Fidel Cortese explicó que “es una relación directa entre el nitrógeno que hay en el suelo y el rendimiento. Se fertilizó para un determinado volumen, rindió el 20 o el 30 por ciento más; por lo tanto, la proteína es baja”.

Por este motivo, hizo referencia al indicador estándar: “Las malterías compran hasta 9,5 de proteína y flexibilizaron hasta 9. Sin embargo, hay muchas toneladas entre 8,5 y 9 que no van a tener destino cervecero ni para exportación ni para la industria local”.

En la descripción sobre calidad, agregó que “también hubo algún problemita de calibre pero más puntual, de tamaño del grano. El problema más grande fue la proteína, igual que en trigo”.

De todos modos, valoró que “tenemos la particularidad de contar con un mercado forrajero muy ágil en este momento, con buenos valores, y permite que se canalice mucha de esa cebada”.

En plena cosecha, el precio de la cebada forrajera era similar al trigo, ahora es algo más bajo debido a que “el trigo repuntó un poquito. Hoy cebada forrajera para los puertos de Quequén y Bahía Blanca se está hablando, para lo que es disponible, enero 195 dólares la tonelada y para febrero o marzo 197 y 198. Es una muy valor para una cebada forrajera”.

Sobre la segregación de cebada cervecera, Fidel Cortese observó que “el primer tema es la variedad, porque no se admiten mezclas varietales. Hoy hay una tecnología que desarrolló en Argentina la gente de Zoomagri, que el mundo la está adoptando, para poder hacer pureza varietal camión por camión inmediatamente en el recibo”.

Asimismo, se segrega “por rango de proteína. Es distinto el proceso de malteo con una cebada que tenga 11 o 12 de proteína a una que tenga 9 o 9,5”.

En el mundo

El volumen total de las cosechas de cebada en países productores se incrementó, pese a que se había reducido un poco el área sembrada. “Australia tuvo una cosecha excelente, el hemisferio norte también logró un resultado muy positivo. Por lo tanto, las cantidades son importantes”, afirmó.

El mercado de la cebada forrajera “es bastante estable”. Esto sucede porque “hay forraje alternativo como el maíz o el trigo. No es que si cae mucho la cosecha, el precio va a explotar. Puede haber excedentes en algunos países, pero en general la producción mundial es de 146, 150, 152 millones de toneladas. No varía mucho año a año”.

En este marco, explicó que “dos tercios del comercio internacional corresponde a cebada forrajera. Se comercializan entre 27 y 30 millones de toneladas anuales de cebada, Argentina exporta cerca de 4 millones”.

Los productores de nuestro país son muy bien considerados “a pesar de estratégicamente estar en desventaja por la lejanía y el flete marítimo. Los países que más importan como China y Arabia Saudita siempre ponen el ojo en nuestras cosechas y se la llevan porque tienen muy buena calidad”.

La superficie sembrada tampoco suele mostrar variaciones significativas. Fidel Cortese sostuvo que “ya hace más de diez años que el mercado de cebada en Argentina se ha estabilizado, sobre todo con la entrada de cebada forrajera. Eso al productor le da una red de contención que no tenía”.

Al respecto, argumentó que “anteriormente disponía del convenio con la maltería, sino debía remar para poder ubicar la cebada en algún engorde o feedlot, que tampoco en nuestro país es tan generalizado el uso forrajero como sí lo es en Europa”.

Por ello, reiteró que con el advenimiento de la cebada forrajera, el panorama cambió, posee una incidencia “más que importante” en las exportaciones.

Erogaciones y logística

Otro punto relevante es que “los costos han subido en dólares en general en las últimas campañas, sobre todo en el caso de los fertilizantes tanto fosforados como nitrogenados”.

En consecuencia, “el rendimiento de indiferencia en cebada y en trigo en un campo arrendado está por encima de los 5000 kilos. Es un valor muy alto, este año tuvimos la suerte de poder superar ese piso y hay un pequeño margen de rentabilidad, que si hubiera habido una cosecha normal iba a ser prácticamente nulo o negativo”. El rinde de indiferencia es la cantidad mínima de producción para poder cubrir todos los costos.

La tecnología plantea una nueva realidad. Fidel Cortese mencionó, como ejemplo, que “antes con una máquina hacías 40 hectáreas por día, en una jornada buena. Hoy cualquier máquina hace entre 60 y 80 hectáreas, hasta el doble de superficie y mucho más rendimiento”.

Las exigencias o requerimientos de logística son mayores. “Por suerte tenemos a disposición los silobolsa, que el productor utiliza mucho. Tiene un costo, pero lo más importante es cosechar. Podes tener pérdidas de magnitud, por el desgrane natural de la cebada, si está el lote listo para levantar y el proceso se demora”, concluyó.
Trigo: un dato para tener en cuenta

La cosecha de trigo en nuestro país fue récord, lo que tendrá una incidencia muy favorable en nuestra región.

En cuanto a la calidad, Fidel Cortese sostuvo que “hay problemas de proteína y de gluten en trigo. Normalmente se registra una relación directa entre el gluten y la proteína de aproximadamente 2,5, puede ser 2,3 o 2,6, en ese rango. Si vos tenés 10 por ciento de proteína contas con un 25 por ciento de gluten, en general”.

No obstante, en esta campaña “lo que estamos viendo de algunos análisis que se hicieron es que la relación se ubica en un nivel inferior. Con 10 de proteína, tal vez tengas entre 15 y 20 de gluten. Cayó mucho el gluten, que es determinante para las harinas”.

Planteó que “si el trigo no liga es imposible hacer una masa que se pueda hornear. Entonces es un tema que a medida que se vayan cargando los bolsones, puede ser preocupante”.
La valiosa actitud del productor argentino

Fidel Cortese reflexionó acerca de la postura de los productores argentinos ante cada campaña. “Yo rescato mucho la actitud, porque realmente con todos los vaivenes económicos, financieros, que te cambian las reglas de juego permanentemente, el productor siempre va para adelante”, subrayó.

En tecnología aplicada en maquinarias del campo, dijo que “Argentina está a la par de cualquier país”, mientras que en insumos “hay, por ejemplo, funguicidas que se habilitan primero en nuestro territorio antes que en otras naciones muy importantes. Eso hace que el productor siempre esté a la vanguardia”.

Elogió la capacidad que demuestran y “la esperanza que ponen en cada siembra. En las condiciones tan cambiantes, hay que tener una cierta dosis de optimismo para poder producir”.

Además, en algunos casos, intervienen en otras instancias de la cadena de producción y comercialización. Expresó que “andas por el interior y ves muchas extractoras de aceite oleaginosa, molinos pequeños, alimentos balanceados. Hay productores que lo impulsan solos porque tienen la fortaleza financiera para hacerlo, pero también se encuentran interesantes ejemplos de asociativismo”.

Perspectivas en maíz, girasol y soja

Las lluvias en la primavera pasada generaron una “Importante recarga de perfiles y eso se ve en los suelos profundos”.

Hubo entre diciembre y el presente mes de enero, semanas sin precipitaciones, característica que se interrumpió en forma reciente con algunos registros pluviométricos. El requerimiento de agua crece en un período con muchas jornadas calurosas, mayor cantidad de horas de sol y en ocasiones viento.

Con la mirada en la cosecha gruesa, Fidel Cortese manifestó que “necesitamos importantes precipitaciones en febrero y marzo para el maíz, girasol y soja de segunda. Hay mucha soja de segunda y se define en febrero o marzo, si lloviera bien en esos meses podríamos aspirar a un cultivo interesante”. (Fuente y foto La Voz del Pueblo). (30-01-26).

Mostrar Más

Artículos Relacionados

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Volver al botón superior