El contenido del vaso
Más allá de las diferencias partidarias, el desafío sigue siendo el mismo: transformar las necesidades de la comunidad en respuestas concretas. Obras, servicios y voluntad política vuelven a ocupar el centro de la escena.

Por Carlos Madera Murgui / Periodista de LA DORREGO
Un dirigente político lugareño, de dilatada trayectoria en varios estamentos gubernamentales y de muy respetable capacidad analítica en materia de gestión, sostenía desde siempre que las obras que pesan en todo sentido son las que se ven. Viviendas y asfalto, por ejemplo, encabezaban la grilla de preferencias y opiniones de esta avezada persona.
A lo largo de los años, esas realizaciones impactaron directamente en la población. La vivienda, transformando la vida de una familia; el asfaltado o las calles con articulado, mejorando la circulación. Ambas, además, con mano de obra local, sumaron muchísimo a una mejor calidad de vida, recordaba al sostener su criterio.
Después viene la parte de las posibilidades, las decisiones que van más allá cuando hay que elegir entre el bien común y la mezquindad aflorada. No es fácil, claro, negociar o considerar en forma seria y representativa los escalones de decisión que no son simples sumatorias para la tribuna partidaria. Viejas estupideces que no se condicen con el manual de gestión de administraciones inteligentes.
Significa, simplemente, el compromiso de una autoridad municipal con sus escalones provinciales y sus estructuras de gobierno para lograr atención política —en definitiva— y concretar realizaciones que dependen exclusivamente de ellos. No hay otra manera.
No se justifica la diferencia partidaria a la hora de gestionar por parte de representantes que, indudablemente, desde ese lugar entienden la lógica política cuando los planetas no están alineados. Viejo latiguillo que tampoco movió el amperímetro cuando pasó. Ahora parecen haber cambiado los vientos.
Todavía nos acordamos de lo pendiente a lo largo de varios años y, al mismo tiempo, disfrutamos de lo que se va acomodando. Promesas oficiales concretas sobre el acceso Norte por el Parque de la Democracia hacia la Ruta 72; el acceso Arturo Illia, cuando la obra de la autopista sobre la Ruta 3 ya empezaba y se anunció que formaba parte del mismo proyecto; o el agua potable en red, con sus históricos vaivenes y frustraciones.
Agreguémosle el deterioro del asfalto, principalmente en los cruces de calles donde la erosión provocada por el torrente de agua en días de lluvia —que hace poco detallábamos— genera grietas con un futuro irremediable. Es cierto: se trata de una obra con muchos años encima.
Hay un incipiente inicio de trabajos de encofrado en un par de esquinas céntricas que parecen marcar el rumbo, por encima del ineficaz trabajo de un bacheo totalmente inútil y precario. La zona donde se emplazaba la ex balanza de camiones, en el sector este de la ciudad, cercana a la avenida Aranda, recuerda el tránsito ultra pesado de otros tiempos y presenta un deterioro importante que merecería una solución también importante.
En contraposición, y en un momento muy crítico, los servicios que se notan —tal vez no extraordinarios ni rimbombantes— siempre son bienvenidos y reconocidos, aunque no siempre alcancen a la misma cantidad de pobladores beneficiados. Una sostenida atención a quienes más lo necesitan nunca pasará desapercibida.
Otro aspecto para tener en cuenta es, en algunos proyectos, el trabajo conjunto de la oposición partidaria con el intendente y su gobierno. Y eso es bueno para todos. No debemos perder de vista que están allí porque también fueron elegidos por el pueblo, con su obligación y compromiso, formando parte de la representación democrática y ayudando en las gestiones ante la Provincia para allanar caminos.
No parece ser este el momento ideal para pensar en conseguir financiamiento para grandes proyectos, pero, al deshilvanar la historia, nunca lo parecía.
La democracia consiste en respetar las mayorías, pero también en hacer valer la autoridad conferida. Parece un buen marco el que vivimos en el distrito. Entre tanta fractura y ataques naturalizados, donde el Estado —y mucho más— sufren un plan de desmembramiento, ciertas gestiones recuperadas resultan muy promisorias.
La voluntad política de todos los sectores se plasma en el intento. El resultado, a veces, no es el esperado. Pero elegimos a nuestros representantes para que intenten. Eso está claro.
www. testigosdeprivilegio.blogspot.com.ar (05-06-26).



