Ya no me la muestra el algoritmo

Nota escrita por Diego Valeriano en Revista Panamá
No es que ya fue. Nunca diría eso, menos de ella. Pero a mí, por lo menos, ya no me la muestra tanto el algoritmo. No me aparece en el feed, los tuits no la nombran tanto, en mi timeline hace rato que no aparece: ni en los que sigo ni en los que me sugiere.
La semana pasada, en una cena con amigos muy politizados (algunas un poquito funcionarias provinciales, otros bastante militantes, algunas, parte de la historia), alguien preguntó si le habían dado el alta y nadie sabía nada.
—¿Estaba internada? —preguntó uno que hace unos años hubiera ido a donarle un riñón si se lo pedían.
—¿A quién internaron? —preguntó una distraída que, hace unos meses, había jurado mudarse cerca de San José 1111 para seguir bancándola.
El algoritmo no miente, es más uno que uno mismo. Por eso no es ella; por ahí soy yo, que ando distraído, derrotado, menos pendiente de la política. O nosotros, que la derrota y la malaria nos pegan onda desapego. O ustedes, que no están tan intensos y ya no cantan, ya no prometen, ya no obedecen. Ya no son ni minoría, ni intensos, ni jóvenes.
Nunca diría que ya fue, pero las cartatuit que eran pasión de multitudes y arrancaban con “Che, Milei” o no las escribe, o no me entero, o no generan nada. Y no hablo solo de estos últimos días: es algo que noto desde hace unos meses a esta parte.
Igual, para aclarar, indudablemente no hablo de ella. Hablo de una intensidad, de una presencia, de una forma de militancia que se repetía de manera gede y monótona.
La otra semana busqué en su cuenta de X si había dicho algo de Venezuela porque no me había aparecido nada y solo encontré literatura del yo.
Por ahí son los incendios en la Patagonia que se llevan mi atención. O enero, las fiestas, Trump, los Reyes Magos, Venezuela, la resaca o Groenlandia, pero medio que ya no escucho su nombre. Ese nombre que, cuando era nombrado, ardía todo. Si no, preguntale a Alberto, a Guzmán, a los cueveros que compraban oficial y vendían al blue, a los que tenían paritarias dignas, a los que pasaban el sueldo entero a Mercado Pago para ganarle unos puntitos, a los jueces de Comodoro Py, a las que se pudieron jubilar. A los que le delegaron el estado de ánimo. A Massa.
Igual, para aclarar, indudablemente no hablo de ella. Hablo de una intensidad, de una presencia, de una forma de militancia que se repetía de manera gede y monótona. No es ella, sos vos: tu intensidad, tu presencia, nuestra monotonía.
No estoy hablando de su vigencia -no sería tan irrespetuoso, la historia habla por sí sola-, pero sí de una conversación que antes escuchaba y ahora no. Pero por ahí soy yo, o por ahí el ruido de los fuegos artificiales que me confunde. O por ahí sos vos, que te cansaste. O por ahí tanto hostigamiento te ganó. O por ahí es enero. O por ahí es un ataque de realismo que nos agarró, un certero análisis político, coyuntural y geopolítico, que nos golpeó de lleno.
O la victoria de Milei de octubre, o la interna de septiembre, o que la política ya no dice nada, o que ese suelo común que antes teníamos se desmorona. O que descubriste que hay cosas más importantes. O que los peronistas no son como los gatos, que parece que se están peleando y en realidad se están reproduciendo.
O solo es un repliegue táctico, otra forma de tomar carrera, un mientras tanto. O solo soy yo, que tengo otras conversaciones, otros amigos, otras lecturas. U otros intereses más genuinos y urgentes nos conmueven de manera sincera.
O será que están haciendo un desastre con la herencia, que la interna no la entiende nadie, que gana el desamparo, que Grabois copa la escena, que mejor no nombrarla mientras extractivizan el presupuesto provincial. O será que todos abandonan el barco, que ya decir su nombre no alcanza para entrar en la lista, que las elecciones están perdidas. No sé.
La verdad es que espero que el algoritmo vuelva a traérmela. No es que la añore, es otra cosa. Necesito que alguien haga una imagen con IA de ella abrazando Latinoamérica, que reciba a algún artista en su balcón, que pinten una pared cerca de casa que la proscriben. Porque estos últimos días largos, con tanto Plan Andinia, Trump, Cathy Fulop, Maduro, Feudale, Bullrich, Moreno, Delcy, Tapia, me hicieron dar cuenta de que extraño su presencia en mi algoritmo. (17-01-26).



