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Coronavirus: sólo el 5% de los casos registrados en la Argentina son graves

Expresiones que podrían ser la nada misma, en plena pandemia de coronavirus se vuelven cotidianos sobreentendidos. Es el caso de “80-15-5”, cifras que definen cómo el agente infeccioso que tiene al mundo atrincherado “baja” y se mete en los humanos. En palabras del reconocido infectólogo Pedro Cahn (eminencia en materia de VIH y ahora uno de los asesores del Ministerio de Salud​ ante la epidemia coronavirus), “80% de los infectados tiene un cuadro gripal leve, 15% manifiesta neumonía y 5% son casos graves. Esto que se vio en el mundo ocurre también en Argentina”.

Cuatro expertos consultados por Clarín coincidieron en esa “sintonía” local respecto de los reportes internacionales. “Principalmente los de China”, explicó Cahn, y detalló: “Lo que estamos viendo acá está descripto en los distintos trabajos. El más grande fue hecho en base a 45.000 pacientes. Y lo que vemos es eso: fiebre, tos, dolor de garganta, dolores musculares, fatiga para respirar; una minoría de pacientes con síntomas digestivos y algunos pocos con pérdida de olfato”.

Pablo Scapelatto, jefe de Infectología del Hospital Santojanni y miembro de la Sociedad Argentina de Infectología (SADI) tranquilizó sobre esta cuestión: “Hay una discusión compleja sobre si los virus son o no seres vivos, pero, más allá de eso, el punto es que, como todo en la naturaleza, producen mutaciones al azar, así que es un escenario posible, al igual que con todo virus. No obstante, lo esencial en este momento es que el coronavirus que circula en Argentina tiene las mismas características biológicas que el de Asia”.

En su discurso del domingo, el presidente Alberto Fernández había dicho que cumplir una cuarentena de dos ciclos de incubación permitiría “ver” el comportamiento del COVID-19. ¿Qué otros comportamientos del coronavirus se vieron hasta ahora?

Eleonora Cunto, jefa de Terapia Intensiva del Hospital Muñiz utilizó ese término tan en boca de los médicos en estos días, “dinamismo”, y contó que por las características cambiantes de la situación sanitaria, todos los jueves un grupo grande de especialistas se reúne con las autoridades ministeriales de salud porteñas. “¡Claro que a un metro uno del otro!”, enfatizó. Pero, ¿qué ven en el Muñiz cada día?

“Desde el punto de vista clínico y epidemiológico, vemos que el virus se comporta de forma muy similar a como es en el resto del mundo. Primero vimos casos importados y ahora, en algunas partes del país, hay circulación viral”, detalló.

En el ámbito privado de la salud, el panorama es, desde ya, similar, confirmó Gabriela Vidiella, médica infectóloga de la Clínica y Maternidad Suizo Argentina: “Si bien no es posible generalizar sin un estudio multicéntrico de recopilación de casos, se observa que la gran mayoría de los pacientes tiene una evolución benigna leve, similar a un cuadro gripal; un grupo más pequeño tiene neumonía por Covid-19, independientemente de la edad o de la enfermedad de base; y un porcentaje muy bajo tiene formas graves con neumonía grave que requieren ventilación mecánica y otras complicaciones secundarias. Se puede decir que es similar a lo que se reportó hasta ahora de otros países”.

La edad de los pacientes también es la esperable. “Nosotros tuvimos 55 ingresos, pero sólo 12 positivos, uno de los cuales sigue internado. La mayoría eran jóvenes y sólo dos tenían más de 70 años. Ninguno precisó por ahora respirador artificial, aunque hubo casos más graves por comorbilidades: hipertensos, con coronariopatías o enfermedad pulmonar crónica”, señaló Cunto.

Según Cahn, “el paciente típico es un paciente joven, varón en su mayoría y menor de 40 años. Ahora, mientras los jóvenes se contagian más, los adultos mayores son los que sufren las mayores consecuencias y por eso la importancia de tenerlos separados. Es importante tener esto en cuenta para entender que cuando termine Semana Santa, no es que la cuarentena se levanta de un día para el otro y hay fútbol con público. Los mayores van a seguir cuarentenados y quizás el resto pueda ir a trabajar”.

En esta “bajada a tierra” del coronavirus, ¿qué le sucede a alguien joven que se infecta pero no tiene síntomas de gravedad, o sea, manifiesta esa suerte de “gripe parecida a todas las gripes”, parafraseando a los médicos?

Cunto lo explicó: “De los que vimos en el Muñiz, el máximo tiempo que tuvieron síntomas en los casos leves fueron cinco días… diría que en promedio quizás tres días. En la dinámica, la persona llega a través del SAME (luego de haber llamado al 107, en el ámbito porteño) o desde la guardia del hospital y se la envía a la sala donde van los casos sospechosos. Si se confirma que no tiene coronavirus, se va a su casa, con las recomendaciones del caso. Si tiene, pasa a otra unidad para pacientes con Covid-19 positivo. Ahí se sigue un protocolo específico y queda como mínimo 7 días. Luego, si todo va bien, sigue en cuarentena en su domicilio, aislado, controlado por epidemiólogos”.

Un tema nada menor es que el porcentaje de muertes por coronavirus viene siendo más bajo en Argentina que el promedio mundial. “El promedio mundial hoy es del 4,85%. Pero en Argentina, la última cifra indica que el 2,4% de los infectados murió. El tema es que son cifras parciales, dinámicas, porque la pandemia no terminó, y para hacer una buena estadística hay que esperar al final”, detalló Cunto.

El problema (como Clarín vino consignando en reiteradas notas) es que mientras menos se testea, menos casos se diagnostican y menos certeza se tiene del todo. Al revés, más testeos ofrecen mayor precisión sobre las cifras reales de infectados. Y recién cuando se pueda aproximar mejor esa población de “positivos” (incluyendo el 80% de asintomáticos o leves….) será posible dimensionar la incidencia porcentual de fallecidos.

Mientras tanto, si hubiera que encontrar un rasgo “distintivo” del coronavirus-versión-Argentina, sin dudas es el hecho de que este es uno de los 10 países elegidos por la Organización Mundial de la Salud (OMS) para realizar testeos alternativos.

Los referentes de los hospitales Muñiz y Santojanni, y también Cahn confirmaron que de a poco se empieza a barajar esa opción frente a determinados cuadros severos, como una alternativa para el paciente. Las drogas en cuestión ya fueron usadas para otros coronavirus (SARS y MERS): antirretrovirales y antipalúdicos, principalmente.

“Pero nada se hace a ciegas… es un proceso. No es que yo decido que le voy a poner tal medicación al paciente. Existe un protocolo, se piden autorizaciones e interviene un comité de bioética”, subrayó Cunto, y señaló: “Esto no es ‘probar’; no son conejitos de indias. El verbo es ‘tratar’. Se intenta ver si en ciertos casos la medicación puede ser eficaz”. (Clarín).

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