Juan Carlos Yezzi (Carlitos): “Me puse una vez la camiseta y me quedó pintada”

Por Fabián Enzo Barda
De los ochenta años de su vida le brindó casi setenta a su Club, Ferroviario. Una pasión de toda una vida. El fútbol dorreguense está de luto. Ha muerto Juan Carlos Yezzi, emblema de los “aurinegros”. El diminutivo de unos de sus nombres, “Carlitos”, que lo identificó toda su existencia terrenal y que se prolongará en su legado fue pasando del muy buen futbolista y excelente compañero al padre del corazón de generaciones y generaciones de futbolistas que tuvieron el honor que los dirigiera como Técnico y que, con su testimonio de vida, haya sido una referencia ineludible en la formación no solo deportiva sino también humana.
“Me puse una vez la camiseta y me quedó pintada”, rememoró “Carlitos” en tiempos de los festejos del centenario del club más antiguo de la ciudad de Dorrego. Aquel niño que, de la mano de su padre, en tiempos que no había llegado el alambrado olímpico y solo una baranda dividía a la hinchada del campo de juego, miraba asombrado a ese Ferroviario de los tiempos de gloria en la Liga de Tres Arroyos.
A los doce comenzó a mezclarse con los pibes del barrio, en las puertas del “Pueblo Nuevo”. Poco tiempo pasó para que, de la mano de otro grande, Rodolfo Carapella, debutara en la Cuarta División en tiempos de la Liga Libre frente a Roca. Un debut amargo, “Carlitos” fue expulsado y se perdió todo el torneo.
A los quince debuta en Reserva compartiendo plantel con Roger Soca, “Pepe” Pedrueza, “El Gallego” Omar Palomar, De Paoli y Trellini, el arquero que impresionaba por su porte físico. Debut como wing Izquiedo , dos goles a Oriente y así comienza a escribir su historia como futbolista.
Ya en primera se calzó la 9. Los primeros tiempos como goleador los atribuye a ser un excelente cabeceador y a los wignes que lo acompañaron, “Tito” Lizarrondo y “El Turco” Jure. Recordó una vez que tenían por costumbre, todos los días, ir con “Tito” a la cancha para que le tirara centros y perfeccionar una jugada que salía de memoria.

De su larga trayectoria recordaba siempre a Avalos, “un gran arquero”, decía; Néstor Fernández, el ya nombrado “Tito” Lizarrondo, “Peto” Boutempo, “El Zurdo” Ricardo Aguirre, quizás su hijo futbolístico por excelencia y más cercano en el tiempo, el formidable delantero que, venido de Tandil, se convirtió en la última leyenda aurinegra, Gastón Rossi.
Hasta principios de los años 80 del siglo XX las divisiones inferiores en la Liga de Dorrego se sustentaban en algún pionero dirigente que insistía en la importancia de las mismas y referentes que desde la dirección técnica dejaron una huella imborrable para las futuras participaciones en LIFIBA en la Liga del Sur y en la continuidad de los torneos de inferiores en la actualidad. Es así que Progreso en El Perdido tenía a Amadeo Moreno, Villa Rosa a Alicia Cejas de Montero y Ferroviario a “Carlitos” Yezzi.
Su paso por la Dirección Técnica generó en Ferroviario sentido de pertenencia, identidad, caballerosidad deportiva convirtiéndose en una verdadera leyenda para el pueblo aurinegro. Los equipos de Juan Carlos Yezzi eran el fiel reflejo de su personalidad. Desde los entrenamientos, la conducta dentro y fuera de la cancha, tenían su sello.
Tenía algo distinto, trataba a sus futbolistas como trataba a sus hijos. No tenemos dudas que para él eran como sus hijos. José Banegas, Héctor Echeto, Aldo Mazzarini, Ricardo Aguirre, Roberto Aguirre, Marcelo Franco, Roberto Remón, Hugo Segurola, Héctor Ahargo, llegaron, muy “pichones”, a la primera de “Ferro” de la mano de “Carlitos”.
La vida siguió como pudo cuando fuertemente golpeó a la familia Yezzi y al futbol local todo con la muerte de su hijo Marcelo. Gran proyecto de arquero y un pibe sensacional. La escuela de fútbol aurinegra, en justo homenaje, lleva el nombre de “Marcelo Yezzi”.
En el sitial de los grandes de un club grande, en el panteón de la “Patria Aurinegra” ahí está Juan Carlos Yezzi, “Carlitos”, el pibe que a los doce años se puso la camiseta y le quedó pintada. (22-02-26).



