El detrás de la “ola gigante” e impredecible que irrumpió en Santa Clara
Una trágica tarde se vivió este lunes en Santa Clara del Mar y Camet, partido de Mar Chiquita y, con menor alcance, en un sector de Mar del Plata, donde la oscilación del mar y lo que se calificó como una “ola gigante” o “mini tsunami” dejó el saldo de un muerto y al menos 35 heridos.
El director de Defensa Civil de la provincia de Buenos Aires, Fabián García, confirmó que los heridos tienen la categoría de “leves”, al tiempo que afirmó que se trata de “eventos muy difíciles de pronosticar”.
En diálogo con la AM1270, el funcionario señaló que el fallecido es un varón jóven que “al parecer se golpeó contra las piedras por el efecto de la fuerza al agua”. También, confirmó que hubo otra persona que sufrió un infarto, “aunque estaría fuera de peligro”.
Según se informó, se trata de olas “espurias”, que ocurren de manera aleatoria e imprevisible y si bien al momento del evento se registraba un aumento del viento, del que se dio aviso poco después de las 17 horas, desde Defensa Civil argumentaron que “no había manera de prever la magnitud de olas que podía generar” porque “no hay tecnologías en el mundo que permitan predecirlas”.
Personal del ministerio de Seguridad de la Provincia evacuó las playas de la zona “por prevención, tranquilidad y tener un control de la escena”, aunque no había datos sobre las causas del fenómeno meteorológico. “Los pequeños tsunamis, olas vagabundas o espurias, pueden deberse a algún efecto físico o cuestión meteorológica”, dijo García.
Para las 20 horas y en el marco de un operativo dispuesto por la Provincia, se inició una recorrida por los hospitales para poner a disposición a las áreas vinculadas al tema para ofrecer una pronta atención.
La versión más feroz del evento climático se vivió entre los balnearios California y Costa Soñada, donde un numeroso grupo de personas resultó alcanzada, lo que derivó en la rápida puesta en acción del cuerpo de guardavidas de Santa Clara.
En este contexto, el Servicio Nacional de Hidrografía Naval dijo no haber registrado “hechos inusuales”, aunque quedó el temor de que volviera a ocurrir.
Esta semana, Buenos Aires/12 dio cuenta del drama del avance de la erosión costera en Santa Clara del Mar, que dejó de ser un problema ambiental para pasar a ser un peligro inminente en materia de seguridad de vecinos y turistas. Así lo consideran desde la Provincia de Buenos Aires, que licitó una obra de escolleras; el Municipio y los residentes de las casas linderas que ya están sufriendo el impacto de la erosión. Pese a eso, las obras no avanzan porque hay una medida judicial que las tiene paralizadas.
Se trata de las playas de Camet Norte, donde la sudestada golpeó los acantilados de manera violenta, tal así que se llevó arrastrada una de las bajadas, que es la que permite a los guardavidas tener acceso a las mismas en el marco de la temporada. A eso se suma que, ante cada lluvia, las viviendas se agrietan y hasta hay alerta de que se pueda derrumbar un acantilado, según los estudios que realizaron desde la Provincia y el Municipio.
Los vecinos propietarios de las casas en peligro hicieron una presentación judicial y hasta piensan en tomar medidas que incluyen hasta el corte de ruta con la intención de que la jueza accione y dé el visto bueno para avanzar con la obra. Es que el mar no entiende de los tiempos de la Justicia y, cada año, el acantilado pierde 1,9 metros.
“Tengo muchísimo miedo con esto. Si se derrumba sobre la gente que se para debajo del acantilado, es algo que va a acompañar a la jueza en su conciencia toda la vida. Es urgente resolverlo y ya tenemos como ejemplo lo que pasó en distritos cercanos, como General Pueyrredón, donde hubo víctimas”, alertó el intendente. (Página 12). (13-01-26).



