LA DORREGO

Hoy cumple 132 años el distrito de Coronel Dorrego: ¿cuál fue su origen?

POR FABIÁN ENZO BARDA

El proyecto de Ley de creación del partido de Coronel Dorrego fue presentado en el período legislativo de 1887, aprobado en octubre de ese mismo año y, ya ley, promulgada, el 29 de diciembre.
La iniciativa correspondió a los legisladores Ramón Santamarina y Cecilio López.

En “La Revista Escolar”, publicación que editaban los maestros dorreguenses en la Década de 1930, se ubica el origen de nuestro partido en el marco de la visión decimonónica, que todavía perdura, que lo ubicaba como el triunfo de la “civilización” sobre el “desierto”.

“Los campos del país, eran considerados como propiedad de los indios en los primeros tiempos de la independencia; y solo se conocían algunas pocas poblaciones coloniales alrededor de Buenos Aires”, decían los maestros dorreguenses en el número especial de la “Revista Escolar”, dedicado a Coronel Dorrego en el cincuentenario de su creación.

La publicación, dirigida por aquel entonces por la Directora de la Escuela N° 1, María Carlota Souto de Alonso señalaba que en “en el año 1834, don Feliciano Chiclana solicitó del gobierno de Juan Manuel de Rosas, una fracción de campo para colonizarlo, como centro agrícola ganadero; el gobierno de Rosas le concedió 12 leguas en las márgenes del arroyo Mulpunleofú (hoy Quequén Salado) en condiciones enfitéuticas, las que no pudo poblar debido a las invasiones salvajes”.

“Así continuaron todos los campos sin poblar, no obstante las solicitudes de varios hacendados” [. . .] “Pero aunque con menos frecuencia, los malones salvajes se sucedían hasta que en el año 1878, siendo presidente de la Nación el Dr. Nicolás Avellaneda y su Ministro de Guerra el Dr. Adolfo Alsina, resolvieron ordenar una expedición al desierto”, “Desaparecidos los malones, los hacendados, comerciantes y algunos agricultores con más confianza, comenzaron a poblarlos hasta el Sud de Bahía Blanca”. Después agrega el modo en que a partir de 1881 adquieren grandes extensiones de campo algunos de los primeros pobladores que tendrán incidencia en la constitución de esta parte del sudeste bonaerense como una nueva jurisdicción política.

La historia, en realidad, es menos mítica y responde a la realidad del país que consolidaba un modelo basado en las exportaciones de los productos primarios.

Como muchos otros pueblos de la región y de la denominada “Pampa Húmeda”, los nuevos municipios a fines del siglo XIX y principios del XX, surgieron en el marco del proyecto agroexportador. El tendido de la red ferroviaria y el fomento de la agricultura con notable retraso respecto de la tradición ganadera argentina se convirtieron en los motores de esa expansión. En síntesis la extensión de la frontera agropecuaria que avanzaba vertiginosamente.

La actividad de la economía agraria fue (y continúa siendo) predominante. Por eso la cuestión de la tenencia de la tierra pasa a ser uno de los temas de punto de partida para analizar las relaciones del poder, la permanencia de ciertas categorías ideológicas, el árido camino que debió recorrer el progresismo y el encuadre para el decenio en análisis. Para el cincuentenario del partido, los editores del álbum conmemorativo, Raúl H. y Alfredo Sáenz López, señalaban que “uno de los problemas que más trascendental importancia tienen para la economía argentina, es el que se refiere al latifundismo, que por largos años ha constituido una verdadera valla del progreso y que aun en ciertas regiones sigue siendo un pesado lastre para la evolución de las modalidades primitivas”.

“País eminentemente agrícola por imposición del medio, los problemas agrarios están encadenados de manera directa al progreso general y pesan sobre nuestra economía, nuestra cultura y nuestra política, definiendo sus características de manera notable”. “De esas modalidades surgen una cantidad de problemas cuyo estudio es verdaderamente interesante y que deben preocupar en forma permanente al estado, ya que se relacionan de una manera directa con la familia agraria, con la propiedad agrícola, con los sistemas de arrendamientos, etc.”. Eso se sostenía en ese, hoy, inhallable álbum conmemorativo. Como ha señalado Juan Manuel Palacio en “La Paz del Trigo – cultura legal y sociedad local en el desarrollo agropecuario pampeano” (1890-1945), “en el año 1937 veía la luz el libro del Cincuentenario del Pueblo de Coronel Dorrego. Con esta elegante publicación de 385 páginas, tamaño tabloide, papel laminado, fotografías e ilustraciones, ese distrito rural de la provincia de Buenos Aires celebraba orgullosamente sus cincuenta años de existencia como era costumbre hacerlo en otros pueblos de la región pampeana”.

La decisión política de incluir una nueva jurisdicción entre los partidos de Tres Arroyos, Coronel Pringles y Bahía Blanca, derivo en que el Proyecto de Santamarina y López fuera aprobado como Ley N° 1979 que en su artículo primero denominaba como Coronel Dorrego, establecía los límites de las casi 600.000 hectáreas que abarca y, en el segundo, determinaba que la localidad cabecera estaría ubicada en una posición equidistante de los puntos extremos de la superficie del distrito. La ubicación definitiva de la actual ciudad de Coronel Dorrego tuvo sus pujas y vaivenes políticos basados en intereses económicos y propios de la política del Siglo XIX que enfrentaba a “Roquistas” y “Mitristas”.

El nombre de Coronel Dorrego se debe a que en la fundamentación del proyecto de ley de creación del distrito, el diputado Ramón Santamarina adujo que tiempo atrás había sido homenajeada la figura del General Lavalle correspondía ahora al Coronel Manuel Dorrego. Dijo: “si fue homenajeado el victimario es hora de honrar a la víctima”.

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