La ciudad

“Me voy, renuncio. Me cansé de espera una solución que no llega. Hoy cierro este capítulo llamado calesita”

Andrea Moller Pianciola confirmó que renunció a la concesión de la calesita municipal ubicada en la plaza Doctor Horacio Marino Ochoa. La decisión fue comunicada públicamente hace algunos días a través de sus redes sociales, donde expresó su cansancio ante la falta de soluciones concretas para poner nuevamente en funcionamiento el tradicional juego infantil.

“Me voy, sí, renuncio. Me cansé de esperar una solución que no llega, de que mi salud esté en juego, de que mis cuentas se atrasen”, escribió Andrea en Facebook, al anunciar el cierre de una etapa que, según sus propias palabras, llegó a amar profundamente. En su mensaje agradeció a las familias, instituciones y vecinos del pueblo por el cariño recibido durante su gestión, y aseguró que en su corazón guarda “cada sonrisa, cada abrazo, cada beso y cada palabra hermosa”.

La calesita permanece fuera de servicio por problemas estructurales derivados del paso del tiempo. En una entrevista con LA DORREGO, la vecina había explicado que la calesita tiene alrededor de 50 años o más, y que el desgaste acumulado obligó a frenar su uso. “No cualquiera puede arreglar una calesita, no es algo común”, sostuvo.

Según indicó, especialistas de Bahía Blanca —un técnico en juegos de parques y otro especializado en calesitas— evaluaron la estructura y brindaron un diagnóstico que plantea la necesidad de un arreglo integral o directamente la compra de una nueva. “Cualquiera de las dos cosas lleva mucho tiempo y mucho dinero”, admitió.

A pesar del cierre de la calesita, Andrea mantuvo activo el espacio con distintas propuestas recreativas. Allí funcionaron juegos pensados especialmente para los más chicos, como arenero, tobogán, mesas, bancos, baño habilitado, un pequeño quiosco, además de una cama elástica y un inflable. “La gente adoptó el espacio”, destacó.

También recordó actividades comunitarias, como los festejos por el aniversario del espacio, donde se organizaron juegos tradicionales y familias enteras compartieron la plaza hasta altas horas de la noche. “¿Quién no tiene un recuerdo en la calesita?”, se preguntó.

Andrea aseguró que desde el municipio hubo interés en resolver la situación y que el intendente mantuvo varios encuentros con ella. Sin embargo, admitió que “no es soplar y hacer botellas”, y que la falta de definiciones terminó desgastándola personal y económicamente.

Aunque cerró este capítulo, dejó en claro que no se trata de un adiós definitivo. “Es un hasta luego”, expresó, y adelantó que ya está trabajando en un nuevo proyecto enfocado en niños y familias, surgido a partir de una idea compartida por una mamá. En los próximos días, prometió, dará a conocer más detalles. (25-01-26).

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