La ciudad

(Entrevista en LA DORREGO) “Mi mayor recompensa es la sonrisa de un niño”

Damián impulsa un proyecto solidario que recorre hospitales argentinos con un personaje inspirado en símbolos nacionales.

En un contexto atravesado por discursos que promueven el individualismo y el sálvese quien pueda, incluso desde las más altas esferas del poder, existen personas que practican a diario la empatía y la acción concreta. Damián Gómez, conocido como Damián El Argentino, dedica su tiempo a acompañar a niños y niñas que enfrentan enfermedades graves en hospitales de todo el país. Su figura representa un mensaje claro: presencia, contención y esperanza.

“Mi propósito como superhéroe, como el argentino, es convertirme en un símbolo de esperanza para el gran pueblo argentino”. Así definió Damián su mission a LA DORREGO. Con un traje que porta los colores nacionales y símbolos como las Islas Malvinas, el sol de mayo y la escarapela, recorre hospitales pediátricos para acercarse a quienes atraviesan momentos críticos. “No es un disfraz, es un uniforme, es un traje.” Cada elemento tiene un sentido ligado a la identidad y a los valores que representa.

El trabajo se centra en los niños, pero también alcanza a sus familias. Damián explica que la irrupción de un superhéroe en una habitación hospitalaria transforma, aunque sea por un rato, la experiencia del dolor. “Esa habitación por un ratito se transforma en una aventura, en una historia, en un cuento.” Para madres, padres y abuelos, la sonrisa de un hijo en medio de la enfermedad tiene un impacto profundo.

El proyecto se desarrolla dentro del Club de Héroes, una organización integrada por voluntarios. Aunque El Argentino es la figura visible, Damián subraya el valor del trabajo colectivo. “Detrás están todos los voluntarios que también son héroes, porque ponen su tiempo, su amor, su entrega.” El objetivo es claro: convertir al personaje en un símbolo y no en un foco individual.

Durante el último tiempo, las recorridas se extendieron a distintas provincias. Hospitales de San Luis y Mendoza ya recibieron la visita, y el reconocimiento institucional no tardó en llegar. En Maipú, el municipio destacó la tarea como de importancia social. Para Damián, este crecimiento responde a una convicción: “Si uno quiere ser digno de llamarse superhéroe de la patria, tiene que poner el pie en cada una de las provincias”, enfatizó.

El contacto con los niños deja una huella profunda. Damián sostiene que la mayor recompensa no tiene valor material. “Mi mayor recompensa es la sonrisa de un niño.” También remarca el sentido del tiempo entregado: “El tiempo es lo más valioso que podemos dar, porque tu tiempo es tu vida.”

El Argentino mantiene una postura firme respecto al Hospital Garrahan, al que considera un emblema del cuidado de la infancia. “El Garrahan no se toca.” Desde su experiencia cotidiana en los pasillos del hospital, habla con conocimiento directo del sufrimiento y del miedo. “Camino esos pasillos, miro a los ojos a esos chicos que tienen el miedo reflejado.”

El protagonista de esta historia define su acción como trabajo humanitario y marca una posición clara frente a la política. “Sí: hago política, mi política es proteger a los más vulnerables.” Aclara que no existe partidismo en su tarea y que la única bandera es la celeste y blanca.

Las visitas se organizan con planificación y respeto por los protocolos de cada institución. Damián insiste en la seriedad del trabajo. “Esto no es un juego, no es un hobby.” La profesionalidad, afirma, resulta indispensable cuando se trabaja con niños en situación de vulnerabilidad.

Para quienes desean colaborar, el contacto se realiza a través de las redes sociales del Club de Héroes. Damián destaca la importancia de la difusión para ampliar el alcance del mensaje. “Para que el mal triunfe lo único que tiene que suceder es que los buenos no hagamos nada”, aseveró.

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11-10-26

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