La ciudad

Un gran compañero

Por Pablo Javier Marcó

Porque es un gran compañero (*)

Con el reconocimiento a Leoncio José Aldea, el Concejo Deliberante dorreguense concretó un acto de estricta justicia.

Apasionado periodista, talentoso y autoexigente fotógrafo, y sobrio redactor, este verdadero cultor del oficio ha tenido otra gran virtud: su versatilidad no solo para adaptarse a las distintas funciones que debemos desempeñar los periodistas de las pequeñas localidades del interior, sino también para aggiornarse a los constantes cambios tecnológicos.

Cuando vemos, en las páginas del diario, las notas ilustradas con sus imágenes,
comprendemos las razones por las que siempre saca varias fotos de un mismo hecho. Porque siempre dice que tan importante como captar una buena toma, es la selección de aquellas fotos que enviará luego a la redacción. “No me gustan las fotos tipo carnet ni tampoco que los entrevistados posen mirando a la cámara”, ha dicho más de una vez. Tal vez por esa sentencia que una imagen vale más que mil palabras, sus retratos no son inertes ni fríos, tienen vida propia.

Las razones que justifican, sobradamente, el homenaje a Leoncio, fueron explicitadas claramente por el concejal Fabián Barda, autor del proyecto, otro importante hombre del periodismo lugareño que, como aquel, también tuvo un padre ilustre en la historia de los medios de comunicación de nuestro distrito y de la región.

Estas simples palabras son para reconocer una faceta para muchos desconocida y que solo podemos expresar aquellos que pasamos varias horas de nuestras vidas trabajando junto a él. Para mí, Leoncio, o José, es, antes que nada, un gran compañero de laburo.

Siempre predispuesto para salir a “cubrir la noticia”. Cualquier día, a cualquier hora. En casi 18 años, jamás una excusa, casi nunca un parte de enfermo. Compartimos varias experiencias, hicimos muchos viajes y recorrimos varios kilómetros, todos matizados por alguna anécdota o acontecimiento que nos acercara a su papá Leoncio o a otras épocas del periodismo.

Sin egoísmos, es de esos tipos a los cuales les gusta compartir sus conocimientos. Lejos de asumir una postura de Maestro Ciruela o de sabelotodo, siempre sorprende con algún sabio consejo para hacernos entender qué es lo más conveniente de hacer en el especial microclima de los medios de comunicación.

Por prepotencia de trabajo, por respetar fielmente el legado de su padre, por los años de oficio, por ser un protagonista esencial en la historia de los medios locales y de la zona, por tantas crónicas, por tantas fotos, pero, fundamentalmente, por SER UN GRAN COMPAÑERO, muchas gracias Leoncio. Y me permito sugerirte (o pedirte) que te tomes un respiro en tu agitada agenda cotidiana para disfrutar, aunque sea un rato, de este momento, del justo reconocimiento. Lo merecés.

(*) Prólogo del libro de fotografías periodísticas de Leoncio José Aldea, escrito en junio de 2015. (08-08-22).

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