Farmear subsistencia

Nota de Diego Valeriano en Panamá Revista
No hay plata ni para los cumples, no hay tiempo ni para ir al centro, no hay estómago ni para el escabio, hay deudas para hacer dulce y la esperanza es ¿qué onda mañana? Sociedad y Estado, asunto separado parece ser el leitmotiv del gobierno de los Milei. Si es que gobiernan ellos, si es que él vuelve a salir de Olivos algún día después de esas encerronas que se pega.
Arreglate como te venís arreglando, salvate como te venís hundiendo, jodete como te jodés siempre y ni se te ocurra vender paltas en Palermo. Votá lo que quieras, subsistí lo que puedas, no hay nada que esperar. ¿Sueñan los candidatos con ovejas que subsisten? Seguro Jorge Macri sueña que es G.I. Joe y se le pasa cuando se levanta de la cama. ¿Soñamos los que subsistimos con algo más que pasado mañana?
Lo poco que tengo, tiempo, ganas, sangre, lo cambio por unos pocos pesos en una feria de las oportunidades de la subsistencia que se junta los martes, jueves y domingos en cada plaza pelada de cada barrio. Un par de zapatos viejos por una pastafrola, el carrito ambulante para hacer garrapiñadas por entrar en el listado del comedor, el gazebo de Conectar Igualdad por un turno en la cancha de fútbol 5, un lugar en el taller literario por unos pares de viajes en Uber. ¿Hasta dónde? No, ni en pedo, ese no era el arreglo.
Tu abuela ya no te da plata. No puede, no quiere, no jodas. Tu vieja mira triste, tu viejo sertralina, tu hermana harta, tu sobrino apostando y vos a puro doomscrolling mientras no se te cae una idea para hacer billete. Ya no hay más contenido que crear, revoleo que inventar, moto para mulear, astilla que revender, taller de escritura que insistir. Ya nadie se salva solo. Ya nadie se salva. Ya nadie. Por más que te levantes a las 5 am a hacer burpees, por más mentorías, por más que le ganes horas al día a fuerza de perder días de vida. Lo personal es económico.
No tengo idea cuánta crisis aguanta Milei ni cuánto Milei aguanta esta crisis. Ni siquiera sé si esto es una crisis o si así van a ser todos los días que vienen, “El día de la marmota” de la subsistencia. Sos un Bill Murray que se despierta, se quiere matar, chequea MP, chequea wasap, se toma el bondi, le escribe a la hermana para que banque unos días más, se sube al tren, mulea, chequea MP, recibe un mensaje de la hermana. Otra vez el bondi, el tren, la demora en Ciudadela ¿bajo o espero?, otro ruego a la hermana, baja en la estación, compra unas millas de pollo, una lata, un maple, se quiere matar. Pero sin Andie MacDowell y sin final feliz.
Moriremos subsistiendo. ¿Hay un santo de la subsistencia? No sé. La religión es la subsistencia de los pueblos ¿Hay un dirigente político de los que subsisten? Obvio que no, aunque algunos hacen cualquier cosa por subsistir. Mutan, hacen no look, te entregan. mendigan aura. Están al salto por un bizcocho. Ellos subsisten, vos ponés el cuerpo. ¿Quién es el Santo patrono de los políticos que siempre subsisten?
¿Es todo garrón en la política? A veces no, muchas veces sí. A veces hay pequeñas excepciones. A veces consumo irónico. ¿Es todo garrón en la subsistencia? A veces sí, muchas otras no. También es ingenio, alegría, esperanza y amistad. Como estamos jugados, hagamos la nuestra y por ahí la pegamos parece ser el leitmotiv de los que la pelean. Pegarla no es salvarse solo, no es ascenso social, ni egoísmo. Es otra cosa. Pegarla no es solo hacer billete, es otra cosa. Ni siquiera es salvarse, es otra cosa. (21-08-26).



