La Región

(Entrevista en LA DORREGO) Vecinos de El Perdido volverán a juntar firmas para reclamar agua potable en sus domicilios

Cecilia Pereyra aseguró que presentaron una nota ante el Concejo Deliberante con alrededor de 73 firmas y anticipó que volverán a reunir adhesiones casa por casa. Denunció malos olores en el agua y cuestionó que la distribución se limite a cuatro canillas comunitarias.

Cecilia Pereyra, vecina de El Perdido, reclamó que se restituya el suministro de agua potable a través de la red domiciliaria y cuestionó la respuesta del Departamento Ejecutivo ante una presentación realizada junto con otros habitantes de la localidad.

En diálogo con LA DORREGO, Pereyra aclaró que el planteo no es individual y que cuenta con el acompañamiento de la familia Barrios y de otros vecinos que comparten la preocupación por la calidad del agua y las dificultades para acceder al servicio.

Explicó que la nota presentada ante el Concejo Deliberante reunió alrededor de 73 firmas, pese a que desde el Ejecutivo se había mencionado la existencia de 30 adhesiones.

“Yo pongo la cara y mi nombre y apellido, pero tengo mucha gente detrás que piensa exactamente lo mismo que pienso yo”, señaló.

Según relató, las planillas estuvieron disponibles en tres lugares específicos y no se recorrieron los domicilios para reunir firmas. Después de entregar la presentación, los vecinos advirtieron que había más personas interesadas en sumarse al reclamo.

Sostuvo que el problema se agravó hace aproximadamente tres o cuatro meses, cuando se rompió una bomba que permitía abastecer la red. De acuerdo con su relato, tras la reparación dejaron de distribuir el agua por las cañerías domiciliarias y habilitaron cuatro canillas comunitarias ubicadas en las inmediaciones de la Plaza de la Mujer.

“Hay gente que tiene poder adquisitivo y puede comprar agua, pero hay gente que no”, advirtió. También señaló que algunos habitantes cuentan con vehículos para trasladar el agua, mientras que otros deben resolver el abastecimiento con mayores dificultades.

La vecina afirmó que, antes de esta situación, el agua que recibían por la red provenía de una planta de ósmosis. Recordó que, cuando se instaló en la localidad, hace aproximadamente cuatro años y diez meses, junto con su esposo llevó una muestra a La Plata para analizarla. Según indicó, en aquella oportunidad el resultado determinó que era apta para el consumo humano.

En contraste, mencionó análisis realizados recientemente por integrantes de la familia Barrios, cuyos resultados, según aseguró, indicarían que el agua no reúne las condiciones de potabilidad. También describió olores desagradables en las canillas domiciliarias y residuos blanquecinos que quedan en los recipientes después de dejar agua durante varias horas.

Pereyra manifestó su preocupación por posibles consecuencias para la salud y aseguró que algunos vecinos comenzaron a presentar problemas en la piel. Sin embargo, esas afirmaciones requieren una evaluación sanitaria que permita establecer si existe una relación con el agua utilizada en los hogares.

Luego, criticó los argumentos que, según recordó, expuso el delegado municipal al explicar por qué no se restituye el suministro por la red. De acuerdo con su relato, se mencionó que el agua se utilizaba para los inodoros y los lavarropas.

“Todo el mundo usa el agua para el inodoro y para el lavarropas”, expresó, al considerar que esa explicación no justifica mantener el actual sistema de abastecimiento.

También pidió que el Municipio evalúe el consumo de los lavaderos de camiones y automóviles que funcionan en la localidad. En ese sentido, planteó que se les exija contar con sistemas particulares de bombeo o que se adopten medidas para evitar el derroche, en lugar de limitar el acceso del resto de la población al agua por la red.

Agregó que los vecinos no recibieron una respuesta directa a la nota presentada y que la información difundida sobre la cantidad de firmas motivó nuevas objeciones.

Reclamó que se cumpla la normativa provincial mencionada en la presentación y sostuvo que el acceso al agua potable debe garantizarse a los habitantes de El Perdido.

Ante la falta de una solución, un grupo de vecinos trabaja en una nueva presentación que prevé entregar nuevamente al Concejo Deliberante. Esta vez, la intención es recorrer los domicilios para que cada persona interesada pueda adherir al reclamo.

“Si el señor intendente necesita más firmas, haremos eso, pediremos más firmas”, afirmó Pereyra, quien aclaró que la iniciativa no tiene una finalidad política y que cada vecino decidirá libremente si acompaña el pedido.

También señaló que evalúan buscar asesoramiento legal para determinar qué otras vías pueden utilizar si no obtienen una respuesta. Entre las dificultades que mencionó figura la posibilidad de recurrir a la Defensoría del Pueblo de la provincia de Buenos Aires, aunque aseguró que en distintas oportunidades no encontró personal que la atendiera cuando concurrió a la oficina de Coronel Dorrego.

Escuchá la nota:

16-10-26

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