Sociedad País

(Entrevista en LA DORREGO) La sudestada golpeó Marisol: ingresó el agua y la rambla perdió entre 20 y 30 metros

El temporal llevó agua de mar y del río hasta distintos sectores del balneario, alcanzó la Plaza de las Tres Banderas y dejó severos daños en la rambla. El subdelegado Silvio Traverso destacó que no hubo evacuados ni grandes daños en viviendas y advirtió sobre el impacto que estos fenómenos tienen sobre el terreno y la infraestructura.

La sudestada que afectó a Marisol provocó el ingreso de agua de mar y del río a distintos sectores del balneario y causó daños en la rambla, donde se desprendieron entre 20 y 30 metros de la estructura. El subdelegado municipal, Silvio Traverso, explicó a LA DORREGO que el fenómeno estuvo acompañado por vientos de entre 50 y 60 kilómetros por hora, con ráfagas de hasta 80, y una ola de entre 2,10 y 2,20 metros.

“Nosotros habíamos avisado a los vecinos que nos iban a azotar vientos de 50 a 60 kilómetros con ráfagas de 80, más una ola de 2 metros 10 a 2 metros 20”, dijo.

El ingreso de agua alcanzó un sector del pueblo y llegó hasta la Plaza de las Tres Banderas, ubicada a unos 500 metros de la línea costera. Según relató el funcionario, los lugareños señalaron que hacía muchos años que no se registraba un ingreso de agua de esa magnitud en ese lugar.

“Mayormente ingreso de mucha agua de mar y de río a un sector del pueblo, que eso es lo que nos complica un poco el tema del anegamiento”, explicó. El agua ingresó por calles Corrientes y por sectores vinculados al humedal de la desembocadura del río Quequén y la línea Tamarisco.

Traverso destacó que no hubo evacuados ni grandes daños en viviendas ocupadas, aunque sí algunos casos puntuales de vecinos a quienes se asistió ante dificultades para salir de sus viviendas. Además, advirtió sobre la situación de casas que permanecen cerradas durante buena parte del año y que sufren los efectos de la acumulación de agua en sus alrededores.

“Entiendo que el agua le queda en la vereda, no puede salir con sus autos, después van a tener problemas de infraestructura el día de mañana porque las casas están asentadas en un terreno que no le da tregua”, sostuvo.

También marcó una diferencia con la sudestada anterior. En aquella oportunidad, una ciclogénesis provocó unos 115 milímetros de lluvia en la zona, con agua dulce, barro y una crecida del río. En esta ocasión, en cambio, la precipitación fue mínima: “Subió 7 milímetros y nada, nada, es todo agua salada de mar”.

Uno de los principales daños se produjo en la rambla. Traverso indicó que la estructura, de unos 15 años de antigüedad, había soportado las anteriores crecidas, pero esta vez sufrió un fuerte deterioro.

“Se ha arrancado aproximadamente 20 o 30 metros, y lo que quedó quedó en muy malas condiciones”, dijo.

Añadió que el movimiento de arena también fue distinto al registrado durante la ciclogénesis anterior. En aquella oportunidad, el mar desplazó arena hacia el sector urbano y llegó a cubrir calles y un estacionamiento con unos 50 centímetros. Esta vez, en cambio, la corriente y el viento llevaron la arena hacia la zona de la desembocadura del río, lo que dejó parte de la rambla sin apoyo.

“Se ha descalzado muchísimo”, describió, y señaló que ahora corresponde realizar un relevamiento para determinar el estado de la estructura y las tareas necesarias.

El daño se produce a dos meses del inicio de la temporada de verano y obliga a la subdelegación a modificar parte de los trabajos previstos. “Esto nos implica un trabajo extra”, dijo el funcionario, quien mencionó las tareas que ya se habían realizado en calles, espacios públicos y otros sectores del balneario.

Ante los temporales, Traverso sostuvo que la principal herramienta de la subdelegación es la prevención y la comunicación con los vecinos. “Lo primordial es la comunicación”, destacó.

En ese sentido, pidió a los habitantes que eviten salir durante los períodos de viento fuerte, sobre todo por la presencia de árboles de gran tamaño y por las características de las calles del balneario.

“Lo que pedimos es precaución, que trate de cuidarse, de estar atento, estar comunicado”, señaló.

Traverso destacó que durante esta última sudestada no se registraron cortes de electricidad, internet ni agua y que tampoco hubo caída de árboles de gran porte. También valoró que el fenómeno se produjo durante el día, lo que facilitó la prevención y la respuesta ante cualquier inconveniente.

“Más que nada prevención y comunicación”, resumió.

El subdelegado explicó que un grupo de entre 10 y 12 personas trabaja en contacto permanente ante este tipo de situaciones y que existe comunicación con Oriente para coordinar el apoyo necesario.

“Estamos hablando de la naturaleza, de un temporal, y nosotros con los medios que tenemos, a veces no llegamos a cubrir el reclamo del vecino”, reconoció.

Remarcó que, aunque existen situaciones que exceden las posibilidades de respuesta de la subdelegación, la prioridad es escuchar a los vecinos y buscar soluciones.

“Es cuestión de charlarlo, y siempre pensar que nosotros queremos el bien por Marisol”, concluyó.

La nota, aquí:

24-09-26

Mostrar Más

Artículos Relacionados

Volver al botón superior