¿Quién dijo que todo está perdido?
La comunidad educativa de la Escuela de Educación Especial Nº 501 organizó e inauguró, en el marco del Día de los Derechos de los Estudiantes Secundarios, un emotivo mural para reivindicar la Memoria. Acompañaron la actividad los centros de estudiantes.

Por Pablo Javier Marcó
El 26 de julio pasado, el sitio La Política On Line informó que un grupo de militantes de La Libertad Avanza trató de bandalizar un mural de Ernesto “Che” Guevara en la Facultad de Filosofía de Buenos Aires. Por esos días, en pleno receso invernal, apareció bandalizado, tapado, el mural del emblemático pañuelo de las Madres de Plaza de Mayo en el estacionamiento de la Escuela Secundaria Nº 2 de nuestra ciudad. Otros tantos murales fueron dañados cerca de esa fecha en otros puntos del país.
La intolerancia, el odio, el ensañamiento de unos, muchas veces, aturde, inmoviliza, desespera a otros. Pero siempre aparece un atisbo, un respiro de esperanza, de amor, que nos recuerda que no todo está perdido y que la memoria sigue siendo esa mina del lápiz empecinada en seguir escribiendo, a pesar de que sobre ella se mueve la pequeña goma del olvido amenazándola.
En el marco de la celebración por la Noche de los Lápices, este miércoles 16 de septiembre, la comunidad de la Escuela de Educación Especial Nº 501 inauguró uno de los murales más bellos, sino el más, de nuestra ciudad. Un gran pañuelo en mosaiquismo formado por flores infinitas, rodeado por mariposas que recuerdan a nuestros vecinos desaparecidos. Ya el año pasado, esta institución presentó un trabajo audiovisual muy emotivo reivindicando la Memoria y la lucha de Madres y Abuelas. La actividad fue acompañada por los centros de estudiantes.
Esta nota de opinión pretende detenerse, por un rato, en valorar el trabajo silencioso y fundamental de los docentes a lo largo de todo el país respecto de mantener viva la Memoria, sea por el 24 de marzo y el 16 de septiembre, o sea por Malvinas, tema tan candente en estos tiempos.
No hay política de Estado que alcance, ni la voluntad de Madres, Abuelas, excombatientes y sus familiares, para que generación tras generación, chicos y chicas aprehendan su lucha como propia. Trabajadores incansables en una cadena de montaje de la Memoria, año tras año, estos docentes que ayer fueron esos alumnos, se encargan de correr el velo del olvido, para que como sociedad recordemos que ninguna brocha enchastrada en pintura, podrá borrar lo que nos fortalece como una sociedad solidaria, que siempre piensa más en dar que en quedárselo.
Nuestro reconocimiento a todos los docentes por esta labor silenciosa, en tiempos donde la educación pública, en todos sus niveles, es tan maltratada. Y Gracias. (17-09-26).



