En el nombre del padre
La cabaña El Destino, de José María Larrea, se presentó en la muestra local. La emoción del "Vasco" por decir presente en la pista de su pago.

José María “Vasco” Larrea llegó a la 61ª Exposición Rural de nuestra ciudad con una cabaña que, en realidad, empezó a recuperar mucho antes. El Destino, nombre ligado a la historia de su padre y a sus recuerdos de infancia, volvió al ruedo después de varias décadas y, en poco tiempo, consiguió reconocimientos en distintas exposiciones.
La decisión de retomar la actividad surgió casi de manera casual. Durante un remate realizado en las instalaciones donde actualmente funciona la feria, Larrea conversó con Néstor Alazábal, quien le recordó la relación que había tenido su padre con la cría de la raza Hampshire Down y algunas historias de aquellos años.
“Me dijo que a mi padre le gustaban mucho los Hampshire. Yo ya lo sabía, porque las fotos que tengo y los premios que guardo eran de esa raza”, contó a LA DORREGO.
La charla siguió su curso, pero algo quedó dando vueltas. “Cuando me subo a la camioneta, me picó el bichito y dije: creo que este es el momento de arrancar de vuelta”, recordó.
A partir de ahí comenzó una búsqueda que lo llevó a contactarse con la Asociación Argentina de Criadores de Hampshire Down y, posteriormente, con distintas cabañas de la provincia de Buenos Aires. En un fin de semana largo de marzo viajó hasta Coronel Vidal y compró las primeras diez ovejas. Poco después sumó otros ejemplares provenientes de una cabaña cercana a Azul.
El crecimiento fue mucho más rápido de lo que había imaginado. La idea inicial no incluía, al menos de entrada, competir en Palermo. Sin embargo, los resultados llegaron pronto: en esa exposición obtuvo un primer premio con una borrega y un tercer premio con un carnero.
“Después de haber pasado la admisión, yo ya había ganado todo. Ya estaba contento. Después se dieron las cosas que se dieron y tuve la suerte de sacar un primer premio con una borrega y un tercer premio con el carnero. Ahí la felicidad fue completa”, relató.
En Dorrego presentó algunos de esos animales. La borrega que había participado en Palermo, incluso preñada y con cría al pie, y el carnero que también había competido en la muestra porteña fueron parte de la presentación local.
Con emoción, el “Vasco” reconoce que detrás de este regreso hay mucho más que una actividad productiva. También hay una memoria que permaneció intacta durante años. Recuerda haber acompañado a su padre y haber conocido, siendo muy chico, distintas cabañas y exposiciones. Su hermano, diez años menor, suele sorprenderse por la cantidad de detalles que todavía conserva.
“Siempre las tuve en mi corazón. Las viví, no se daban las circunstancias como para poder hacerlo y creo que siempre había algo pendiente”, resumió.
Ahora, El Destino tiene nuevos objetivos. Bahía Blanca y Coronel Suárez aparecen entre las próximas exposiciones, mientras Larrea busca hacer crecer lentamente la cabaña y darle presencia en la región.
“Lo hacés porque te gusta y lo sentís”, dijo al referirse a una actividad que hoy atraviesa un momento difícil.
Y en ese camino, reconoce un componente indispensable: la familia. Su pareja y su hijo postizo lo acompañan en esta nueva etapa y, según admite, sin ese respaldo sería muy difícil sostener el emprendimiento. (07-09-26).



