No hubo acuerdo sobre la prohibición de venta de perros y gatos en el distrito y el proyecto del concejal Amuchastegui fue rechazado

El Concejo Deliberante rechazó -por mayoría- un proyecto de ordenanza presentado por el bloque de Fuerza Patria que proponía establecer la prohibición de la venta, comercialización y transferencia con finalidad lucrativa de perros y gatos vivos, además de la reproducción con fines comerciales de esas especies.
La iniciativa, de 34 artículos, planteaba un régimen municipal destinado a prohibir esas actividades dentro del Partido de Coronel Dorrego.
Al presentar el proyecto, el concejal Luis Amuchastegui explicó que el objetivo central era la prohibición de la venta de perros y gatos y sostuvo que la propuesta se vinculaba con las políticas municipales relacionadas con el equilibrio poblacional de animales domésticos y la castración.
Amuchastegui señaló que su bloque estaba dispuesto a trabajar modificaciones en el proyecto, pero dejó en claro que no aceptaría cambios sobre su objetivo principal.
“No queremos que haya una regulación de la venta de animales de compañía, sino que haya una prohibición”, sostuvo.
Consideró que una regulación no resolvería las situaciones de maltrato que, según planteó, pueden producirse en determinados criaderos. También sostuvo que la prohibición era el punto central de la iniciativa y que no estaba dispuesto a reemplazarla por un esquema de regulación.
La propuesta de regulación
Desde el bloque de la UCR, Casiano Gutiérrez planteó que los artículos 1 y 2 establecían una prohibición absoluta de la actividad de los criadores de perros y gatos. Señaló que el bloque estaba dispuesto a enviar el proyecto a comisión, pero con la posibilidad de modificar esos artículos para establecer un sistema de regulación en lugar de una prohibición total.
Según expresó, una prohibición podría trasladar la actividad a la informalidad y dificultar el control municipal.
Gutiérrez también mencionó la existencia de regulaciones nacionales sobre la actividad de los criaderos y sostuvo que el municipio debía analizar con cautela una prohibición.
Por su parte, el concejal Juan Fuertes (UCR) coincidió con la necesidad de preservar el bienestar animal, pero planteó reparos sobre el texto presentado.
Entre otros puntos, señaló una diferencia entre los considerandos del proyecto y los primeros artículos. Según explicó, mientras los considerandos hablaban de establecer reglas para prevenir la comercialización clandestina y facilitar la fiscalización municipal, los artículos 1 y 2 planteaban directamente la prohibición.
Fuertes también sostuvo que una prohibición podía favorecer la clandestinidad y planteó la posibilidad de establecer condiciones para los criaderos que cumplieran determinados requisitos.
Además, hizo referencia al Código Civil y Comercial y sostuvo que la comercialización de animales domésticos no se encuentra prohibida a nivel nacional. En ese sentido, planteó dudas sobre las consecuencias jurídicas que podría generar una prohibición municipal.
El bloque manifestó su disposición a trabajar en comisión una propuesta de regulación, pero no acompañó el proyecto en los términos en que fue presentado.
El punto de desacuerdo
Otra de las intervenciones planteó el pase a comisión para analizar el proyecto antes de adoptar una decisión definitiva. Se aclaró que esa postura no implicaba un compromiso de aprobación.
Amuchastegui volvió a tomar la palabra y ratificó que el proyecto tenía como objetivo específico la prohibición.
El autor de la iniciativa sostuvo que el artículo 27 de la Ley Orgánica de las Municipalidades otorgaba al Concejo Deliberante facultades para reglamentar la habilitación y el funcionamiento de establecimientos vinculados con la comercialización.
En ese marco, reiteró que no aceptaría reemplazar la prohibición por una regulación.
También cuestionó la reproducción de animales con fines comerciales y planteó que el objetivo de la ordenanza era evitar situaciones de maltrato animal.
Desde el otro sector, Gutiérrez respondió que, ante la imposibilidad de modificar el eje del proyecto, su bloque no acompañaría el pase a comisión y anticipó su voto por el rechazo.
Sostuvo además que el bloque estaba dispuesto a trabajar en el futuro sobre una regulación de la actividad.
Por su parte, la concejala Rosana Cabarcos (La Libertad Avanza) expresó una posición similar. Señaló que inicialmente habían propuesto el pase a comisión, pero que, ante la decisión del autor de mantener la prohibición como eje del proyecto, no acompañarían esa alternativa y votarían por el rechazo.
La concejala Ana María Balda (Fuerza Patria), en tanto, había planteado la conveniencia de trabajar el proyecto en comisión para introducir observaciones y procurar que cumpliera con el objetivo planteado.
Votación
El intercambio terminó sin acuerdo entre las distintas posiciones.
El bloque autor del proyecto mantuvo su postura de establecer una prohibición de la venta, comercialización y reproducción con fines comerciales de perros y gatos.
Los bloques que se opusieron al proyecto plantearon la necesidad de avanzar sobre una regulación de la actividad.
Ante la falta de acuerdo para modificar el contenido central de la iniciativa, el proyecto fue sometido a votación y resultó rechazado por 7 votos de los bloques UCR y La Libertad Avanza. (30-09-26).



