La ciudad

¡Gracias, Gustavo!

Por César Mc Coubrey

A mí me sigue conmoviendo la palabra, el gesto, el tono y ese ida y vuelta, ese contacto mágico que, como en el teatro, se instala entre el que dice con conocimiento y usando artilugios válidos para lograr el objetivo y sus destinatarios que están ahí, casi tocándose.

La intensidad de la palabra, el sentido de las mismas, más la emoción, junto con el desarrollo hilvanado del discurso – que por momentos fue arenga – tuvo como protagonista en el mediodía del sábado 8 de junio, en el inicio del acto del Congreso de la Juventud Radical realizado en el predio de Sociedad Rural de nuestra ciudad, al colega y amigo Gustavo Ariel Blázquez.

Para transmitir lo que Gustavo transmitió hay que tener un don, y con ese don se nace y luego la experiencia que dan los años se encargan de perfeccionar o no.

Gustavo lo ha perfeccionado y con la maestría de un actor (que lo es) llega y conmueve y el aplauso nace como respuesta a esas palabras, a esas inflexiones de voz y a esos movimientos escénicos que nunca fueron ampulosos pero si medidos y lógicos.

Gustavo Blázquez se hizo dueño de la escena, condujo y presentó de manera impecable a quienes tuvieron a su cargo la apertura de Congreso y le agregó al video, respetando una cronología y con una exactitud histórica admirable, lo ocurrido el 5 de septiembre de 1937 cuando (defendiendo las libertades cívicas) mataron a Juan B. Maciel.

Te felicito Gustavo, porque reviví momentos casi olvidados y que las nuevas generaciones, que eran mayoría en ese acto, no vivieron.

Similares momentos (salvando las distancias), protagonizaron en nuestro pueblo los políticos de tu partido como Balbín, Frondizi o Alende, que en campaña le hablaban desde pequeños palcos a un puñado de ciudadanos y éstos lo miraban embelesados y les creían.

Eso me pasó a mí el sábado 8.

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